Pronto / comming soon the
GAMOR 2010
REUNION

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Nuestros queridos Gamor

 Después de tiempo les escribo con un poco de tranquilidad.  Veo que las cosas se están poniendo para bien, me refiero al tío Jorge y a la tía Gringuita. Tío Jorge nos acompañó a esparcir las cenizas de Enrique y Clarita.  Cumplimos su deseo.  Las cenizas descansaron en Las Pozitas en Lomas, lugar donde Clarita había pasado los momentos más felices, por así decirlo, de su vida.

  Digo por así decirlo porque Clarita ha estado bendecida en tener muchos momentos felices.  Se alegraba con la felicidad de los suyos y ajenos.  También sufría con los problemas que muchas veces no eran “tan” problemas.  Quería mucho a su familia y como pudieron leer en la carta que Emperatriz le escribió con su puño y letra cuando estaba en recuperación en Chosica, le encargaba a Clarita que sus hermanos vayan limpios al colegio.  Una carta muy linda y conmovedora que le daba a sus hijos las tareas que mejor podían realizar y sobretodo, Emperatriz quería la unidad familiar, cosa que ella estaría feliz y debe de sentirse en los cielos en el cielo al ver como pasito a paso la familia no deja de estar al tanto unos de otros.

Dentro de todo, una familia grande, hay altos y bajos, pero lo importante es el apoyo.  Lo he constatado conmigo misma con el tío Jorge en Lomas.  

Estuvimos en Lomas en Mayo, pasado el día de la Madre, en un hostal muy lindo que se llama “El Rincón del Cielo”, por dueña tiene a Petita Bocanegra.  Estaba Edith Heredia, Micky Daneri y Fadia que llegó en la noche.  Nosotros, los Heredia – Larrañaga en pleno.  Luego de un viaje accidentado, se nos plantó el carro, etc. Pero nos auxilió Micky que pasaba por la carretera luego de unos minutos.  La cosa es que llegamos al Rincón del Cielo, creo que así se llamaba el hostal, justo cuando por la radio cantaba Andrea Bocelli el Ave María.  Edith y Tino se chuzaron el cuarto a dormir.

 En la noche, a las doce y cuarto, nos tocaron la puerta del dormitorio, de la manera que Clarita acostumbraba a tocar, tan tata tan…yo estaba despierta, pero el sonido despertó a Tino que fue a investigar por los alrededores y no había nadie.  Al día siguiente Tino preguntó y nadie había estado por ahí.  La Sra. Petita dijo que en el cuarto que nos tocó, era el preferido de Clarita y siempre se hospedaba ahí.  Ella iba siempre a Las Pozitas de Lomas por lo menos una vez al año acompañada por la tía Gringuita y el séquito de empleadas para su mayor comodidad y para que las chicas disfruten.

 Nos dio mucho gusto y alegría que la mayoría de gente en Lomas se acordaba perfectamente de ella, nos contaba anécdotas.  El sábado, el día en que íbamos a entregar al mar las cenizas vino la familia Heredia – del Solar.  Fuimos a misa de a.m.  en la iglesia del pueblo.  No sé quién nos mostró la casa donde habían vivido los García hace muchos años, pero no estamos seguros.  

La misa fue muy graciosa, misa de pueblo… el cura hablaba y luego nos tomaba examen, también decía a cada rato “un aplauso a Dios”, nos hacía aplaudir, fue una misa entretenidamente larga.  Luego ya todos juntos, incluyendo a tío Jorge fuimos con gran recogimiento nos dirigimos rumbo a Las Pozitas, los nietos se encargaron de encaramarse en las rocas y amalgamar los restos de los abuelos con el mar.  Mucho silencio, solamente el ruido del mar, la reventazón de las olas, las gaviotas y pelícanos en su mudo silencio como soldados haciendo guardia.
   El mar nos contó una historia, historia de amor eterno….al principio, las cajitas ya vacías estaban separadas, pero las corrientes marinas verdes oscuras con su encaje blanco las fueron juntando, acompañadas con orquídeas blancas y rosas rojas, juntas se fueron mar adentro para no separarse hasta que se perdieron de nuestra vista, se fueron rumbo al horizonte.

Perdurarán siempre con nosotros.  

Con mucho Gamor
Nini Heredia

 

 

  

 

       

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